
Hoy fui a Santa Laura y no pude dejar de recordar aquellas mañanas de domingo como la de hoy, a las 11:30 eso sí, en la que la Católica del Arica Hurtado, Miguel Ángel Neira y Mario Lepe brillaba en esos mismos pastos.
El estadio de hoy es otro, vaya que quedó lindo y por Dios que es cierto eso que no hay como Santa Laura para ver un partido de fútbol. Se siente el olor a pasto, se oye a los jugadores ¡Se vive el fútbol!
A propósito, ya que yo estaba de trabajador y mis sentimientos no estaban en juego, qué show es el de los hinchas hispanos. Uno por uno, empezando por Julio Martínez Colina reclamándole a Pozo antes que empezara el partido y después, goles de La Serena mediante, el de los demás forofos que bajaban de sus asientos a patearle la reja a Jorge Garcés y a su cuerpo técnico. Se pasó.
Como era obvio, en el entretiempo fui por el clásico sándwich de carne mechada con palta, pero salí medio defrudado. No hay como la marraqueta. Ja! Sin embargo, para mi sorpresa, encontré a una larga lista de personajillos por ahí y en la que me quiero detener es en la asesora de prensa de Soledad Alvear, una rubia estupenda que si se fijan bien, siempre está como guardaespaldas de la senadora DC.
En fin, vivir un partido en Santa Laura es llevarse un pedazo de historia a casa. Pese a que soy hincha de la UC -como imagino ya saben, Ja!- hay que decirlo Umaña: Santa Laura es lindo, es un estadio en el que se respira fútbol y, sobre todo, que no debe desaparecer.
Lástima no más que el equipo de Garcés esté tan mal. Estuve ahí cuando cedió la reja y entró la Furia Roja a patearle la puerta del camarín al DT, cantando en son de exigir su renuncia. Futbolísticamente Unión es un equipo malo, sin defensa (sólo mi amigo Limenza salva la plata atrás) y con muy poco de la mitad para arriba. Algo de Sierra y Manuel Neira sólo cuando recibe un buen pase. El resto, puras desgracias no más.
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